martes, 13 de julio de 2010

El proyecto pertenencia: Clasificado.





No parece desde lejos, pero hace calor. Una se desplaza de region en region, a la espera de mejorias, pero el elemento sorpresa nunca falta; siempre algo se repite. Este verano fue el calor lo que se repitio.

Y no es que el calor sea un factor determinante del lugar de donde vengo, como podrian haberlo sido tantas cosas. Es mas bien mi disposicion la que me remite seguido a mi lugar-génesis.

Basta con correr un arbusto, escupir un poco, para que la nostalgia vuelva. Aunque al caminar, no pueda evitar constatar el ya blanco pelo que le fue creciendo a mis patas.

Aqui los osos nos miran con alguna extrañeza. Y eso que somos unas cuantas llamas polares por esta zona. Pareciera que cuanto mas escupimos y mostramos nuestra dentadura al masticar, menos nos mimetizamos.

Hoy por ejemplo, lo vi a mi padre sacando turno para conseguir un permiso de conducir internacional. Una empleada lo recibe mientras yo lo espero en la recepcion, ya que, como les conte, mi lastime una de mis patas jugando al volley. Mi padre no es todavia un experto adepto en el idioma de los osos y los alces que abundan por aqui. Casi diria que todavia me entusiasmo solo contemplando como se hace entender. Y es que siendo llama joven, muchos dicen, uno se mezcla con otra facilidad. Esa misma facilidad nos hace perder perspectiva de a ratos.

Soy llama joven, pero no lo soy tanto, y me he vuelto polar de a ratos, paulatinamente. Queriendolo y rechazandolo en situaciones de congoja y de jubilo. Tanto que me cuesta sacar conclusiones. Y eso que a mi vista muchos casos se dan en que el cambio se presenta abrupto, naturalizado, harmonioso, o hasta en algunos casos, no se presenta en absoluto.

A algunos de nuestros chicos parece tornarceles blanco el pelo de solo cruzar la frontera, y tenemos que andarlos buscando entre los osos, por miedo a perderlos.

Luego están quienes, como mi padre, acarrean la pampa misma y no pueden evitar desparramarla sobre el escritorio de ciertos empleados públicos.

Y por ultimo, y con esto dejo abierta la puerta a otras categorías; nosotros, los jóvenes adultos. Pero ya hablaremos mas tarde.

Lo cierto es que les menciono la anécdota del registro internacional por una razón; A la familia se le dio por ir de visita a Estados Unidos, ahora que podemos. Si bien antes se hubiera podido, los estadounidenses se empeñaban tanto en impedirlo que nos sacaban las ganas. Al parecer a ellos no les gustan las llamas y tienen miedo de que nos quedemos indefinidamente comiéndonos su preciado pasto.


Una cuestion determinante en este plan, fue la obtención de la Ciudadanía Canadiense.

Todo lo que implica ser ciudadano a nivel legal, no cuadra necesariamente en la sensación que tuve el día de hoy al percatarme del proyecto de base. Aunque contextualmente, es posible que les interese. Ante esta posibilidad, les describo brevemente en que consiste;


Canada se hizo, a lo largo de su historia, fama de ser la cuna del mundo. Esto fue posible ya que, paralelo al mismo plan que tuvieron otras naciones de prosperar bajo el respeto a ciertos valores, los canadienses lograron un cumplimiento bastante digno a ese plan. Para los que les gusta ponerse técnicos, llamemos constitución.

La idea seria que me ahorre mis consideraciones históricas respecto de un mundo que conozco poco, y de un país al que pertenezco desde una perspectiva bien restringida. Pero como soy una llama de boca grande, puede que se me escape alguna que otra.

Cierto es que guerras las hubo, así como también intolerancia, pobreza, hipocresía, violencia y demás desperfectos. No atribuir a Canada al menos una rodaja de la torta de responsabilidad, seria como vivir en una nube de pedo.

Y del imperialismo británico del que surgió como colonia en primer lugar, ni hablemos. Me abstengo aqui de entrar en detalle respecto de seres deleznables como el general Wolf, el salame ingenuo de Dunham, o al inútil empedernido del general Montcalm.

Pero lo cierto es que pruebas las hay de que el titulo de pelotudo puede ejercerse mas allá de toda frontera.

Esto no quita que, sea por mérito, sea por mera circunstancia, Canada se destaco por su respeto a la democracia, a las normas de convivencia y a la no fluctuación de las reglas de juego que tanto caracteriza a mi país.

Nos sometieron a un examen con preguntas relativas a la estructuración del gobierno o a cuestiones jurídicas y culturales de Canada. Una vez que lo aprobamos, nos citaron para una ceremonia liderada por un juez agradable y algo rechoncho (que a veces es la misma cosa). Fue el quien se refirió a nosotros como una maza homogénea en virtud de nuestra común intención de ser canadienses, y como una maza heterogénea, por respeto a nuestra diversidad, de la que poco entendía pero respetaba, lo cual a mi criterio es suficiente.


Y sin mas, nos agradeció el esfuerzo de adaptación en este arduo, aunque gratificante proyecto que es la inmigración.


La palabra proyecto quedo dando vueltas en mi cabeza. Como una mosca molesta. Cantamos el himno nacional y demás formalidades para dar termino a la ceremonia.

Y aunque nos fuimos "chochos" de contentos con nuestros nuevos carnets a celebrar el fruto de cuatro años de adaptación, este murmullo siguió perturbando.

Tuve de repente una reminiscencia. Se remontaba a varios años previos a nuestra llegada, en que, al calor del hogar familiar, cenábamos juntos, con esa unidad que siempre nos caracterizo. Mis padres, que en ese entonces acarreaban la pampa casi tanto como ahora, consideraban la partida.


-"No es que aquí falte el pasto, lo que jode. Mas bien la afrenta; cuando lo hay, las llamas naturalizamos el robarlo como una costumbre de supervivencia. Se acapara todo con un egoísmo y un desinterés desesperantes. Pastar por estos pagos, es todo menos sano."

-"No queremos que ustedes crezcan aquí. Tenemos pensado irnos. Queremos que ganen perspectiva de lo que es vivir en un lugar en donde la gente se respeta y ayuda."


-"Lo quieran o no, algún día nos lo van a agradecer. Esto nos cuesta mas que a ustedes. Saber determinar las cosas a las cuales aferrarse y por cuanto tiempo. Saber reconocer el momento de dejar ir.

Ni siquiera una mejoría es estratégicamente posible, inmersos en este ambiente. Si algún día quieren hacer de Argentina un mejor lugar, no será desde Argentina. No será jugando el juego como llamas, sino como osos. Aquí el manual de juego, lo sentimos, pero se perdió hace tiempo."


-"Todo lo que queremos darles, es posibilidad y perspectiva. Si luego quieren volverse, no duden en hacerlo. Pero con una ciudadanía canadiense en el bolsillo. Este es nuestro proyecto de base."


Quedaron estas ultimas palabras reverberando un eco dulce desde el fondo mismo de mis tripas, mientras el carnet de ciudadanía giraba entre mis dedos. La foto de un muchacho con mirada severa, su nombre al costado seguido de...

"…is a canadian citizen under the provision of the Citizenship Act and, as such, is entitled to all the rights and privileges and is subject to all the duties and responsibilities of a Canadian citizen"

Gente de todas partes del mundo dejaba la sala conversando en todo tipo de idiomas.


Mi reminiscencia duro hasta el día de hoy, en que me dije que el proyecto de acostumbramiento habría obnubilado el proyecto de base al punto en que, sumido en la naturalización y la sorpresa, olvide que el proyecto de base ya estaba cumplido y el juego, si tal era lo que veníamos haciendo, llegaba a una conclusión; Volver o no Volver.


Y ante esta pregunta, otra reminiscencia…. Un anfiteatro repleto de gente. Rostros soñadores, carcajadas. Un programa de radio al que asistía siempre que podía, en la amena compania de un amigo muy querido, ahora lejos. El animador respondía a una pregunta, quizás banal, con esa máxima tan repetida…

"…lo que sucede, es que uno nunca vuelve a ninguna parte…"


sábado, 10 de julio de 2010


Nada mejor que el pesimismo para contrastar el optimismo. Fue en la vispera del dia de hoy, que esta llama se levanto de mal humor. Y porque las llamas, polares o no, se enfurecen en todas partes del mapa, tiene lugar el dia de hoy el breve momento de furia que a esta llama acongojo.

Me dije que al ser aislado, no correspondia subir este extracto de humor plasmado. De pronto nada tendria que ver. Pero lo cierto es que de una chica se trata, o con una chica principia. Y como chicas las hay tambien en todas partes, inclusive en el polo, vamos a contribuir a la tematica del blog diciendo simplemente que ciertos rasgos de personalidad, son propios a la gente y nada tienen que ver con ethnocentrismos y menos aun con haberse mudado en Canada. Quizas a otras llamas les sirva de advertencia. Es esta, una razon de menos en la lista, a la hora de migrar, porque dudo que cambie de un pais al otro.

Siguen a continuacion, esos minutos de mala onda de esta matina.


Por donde empezar?
Por el destinatario? A quien le estoy dirigiendo esto?
Y que importa? Si nadie escucha. O nadie parece escuchar. Pues lo que me llega es mi propio eco, un silbido en el viento, el murmurar de fantasmas que son sordos ruidos.
Y si viajo en el tiempo a otras voces que creí haber escuchado y constato que muchas de ellas son también ecos de una voz que nadie oyó? Entonces se me desestructura la vida, se desmorona un castillo de cartas. Uno de tantos.
Todo comienza con una chica. O eso nos esmeramos en repetir, los hombres. Como si la participación a este mundo fuera el armado de un rompecabezas, y fuéramos chicos configurando las piezas para formar un tigre, sin saber de antemano que carajo es un tigre y con poca o ninguna idea de lo que es encastrar.
Y con la falta de todo concepto nos aventuramos en la consideración de la mujer, como la pieza que falta. Quizas este sea el error mas grande cometido y esa pieza sea en realidad otra, mas o menos importante.

Cuanto mas pienso en ella, y en donde andará. Cuanto mas me pregunto su nombre, color de piel, el sonido de su voz, su mirada, mas caigo al vacío.
Todas cosas en presunta aglomeración tal, propia a mi, propia a lo que quiero escuchar, ver sentir, en virtud de, quieralo uno o no, otro de tantos fantasmas.

Entonces se abre el suelo, empieza la caída. Aunque, en un desliz, arremeto contra la semiótica misma, y me digo que pudo ser ella, o un pájaro, o un árbol.
No sin remordimiento, y con un arranque de culpa oriundo de otros tiempos mas frescos. Tiempos en que poner en duda ciertas premisas resultaba atroz. Esto es: Somos envases vacíos, nuestros casos aislados de abandono y desesperanza en nada afectan lo sublime de un amor verdadero, a una mujer verdadera, que en efecto existen, con o sin nosotros.

Y por sobre todas las cosas, la autoridad. A Quien, en nombre de todo lo habido y por haber, asido al triunfo mismo, puede permitirse estipular en materia de valor.
Aunque así lo quisiera, no alcanzaría llevar el amor a cuestas para sacarle solo un resquicio , del infinito crédito que se le ha dado.
Y es que el amor, es invasivo. No solo se limita a tentarnos al influjo de un universo hermoso. También se mete con los demás universos, y los afea.

Y pensar que, tiempo después, nos quejamos de no saber.


domingo, 4 de julio de 2010

Ahora quede fuera de la calesita rutinaria






Las anécdotas surgen de una anomalía. De otra forma serian simples historias.
Porque? Yo calculo que simplemente por destacarse.
Esta es entonces mi historia, o mi anomalía, que a pesar de su carácter trágico, accede al mundo original. Y no es que lo trágico y lo triste se hayan convertido en los campos predilectos de esta Llama Polar, sino mas bien en un accidente cuyas repercusiones no pudieron mas que abarcar toda mi rutina.

Mi habitación acaba de volverse tal. Me esconde del sol cuando no quiero verlo y su puerta secciona la realidad de mi encierro en una tajante frontera. Al cerrarse, paso a estar enteramente en mi territorio. Y sumido en una tenue penumbra, vislumbro los ángulos entre las paredes y el techo, algunos descascarados. Sobre todo la pintura que circunda la ventana. Si, esa ventana que me recuerda en mi encierro, el exterior.
Y con beneplácito vislumbro también el placard a la pared incorporado. Su puerta abierta de par en par expone perchas con camisas, buzos y algunos pantalones. Pero esta oscuro y no vislumbro cual es cual. Y con mirar el placard, no puedo mas que recordar unas semanas atrás, cuando estaba vacío, a mi espera. Y aun antes, a quien perteneció la ropa que en el pendía.
Quien habría dormido aquí antes que yo? Seriamos parecidos? Trabajaba? era feliz?
Quizás me lo cruce por la calle al ir al supermercado, sin saber que, en otro tiempo, el lloro, rió, estudio, se cambio e hizo el amor en el mismo cuarto.

Aunque la continuidad no existiera , este seria mi cuarto y nada mas. Y por ahora, con eso basta.
Lo cierto es que ya he pasado aquí tiempo suficiente. Suficiente para aburrirme de el, amarlo y odiarlo.
Porque?
No tengo opción, me lastimé y necesito reposo. Punto. Y sin embargo algo queda pendiente, en un éter incierto. Algo suspendido en el aire, roza mis mejillas, mi torso, baja por mis piernas hasta llegar a mi tobillo derecho, donde se detiene.
Entonces lo recuerdo, punzante. La medula misma de mi hueso aullando de dolor, un dolor tal que obnubila toda consciencia. Los músculos desprendiéndose, luego inflándose.
Esa madrugada fui a trabajar. Al salir quedaban dos horas de intervalo antes de mi partido de volleyball y decidí aprovecharlas para cargar mi auto con artículos varios. Ahí fue que quedaron, bajo el sol de esa tarde durante días. Alguien estaciono mi auto bajo el sol en el apuro. Algo había pasado.
Porque no manejaba yo mi auto? Sentado en la oscuridad, la brisa volvió a rozar mi tobillo derecho. La pelota estaba en el aire. El atacante remataba casi, pero yo ya estaba en el aire, mis manos cerca de la red. Salté muy alto. Muy alto para mi altura. La pelota reboto en mis manos y arremetió contra el terreno del atacante, una alegría cronometrada. Luego el suelo, luego el dolor.
Aterrice mal. La pierna del atacante me había obstruido apenas el paso. Pero fue suficiente. Tres gritos. y nada mas.
La brisa de aire se fue y solo quedo el sabor de un recuerdo. Las tres semanas de estancamiento pasaron volando.
Unos días después de mi accidente, estaba llamando por teléfono a mi jefe para decirle que no podría volver a trabajar por un largo tiempo. Hacérmelo saber si surgía algún trabajo de escritorio. Ambos sabíamos que eso no sucedería. Pero nunca esta de mas preguntar.
Así es como pase mis dias adentro. Lo que mas me sorprende, del estancamiento es su perspectiva del mundo. Uno puede detenerse por completo, sin que con esto las cosas dejen de arremeter en el flujo ininterrumpido que es la existencia por, para y hacia vaya uno a saber que fin.
O este sea acaso la mera perspectiva de algunas llamas, que como yo, no tienen tanta repercusión en el día a día de su entorno.
No es inútil denotar, sin embargo, algunos ejemplos aislados que dieron cuenta de este contraste.
Por ejemplo, hoy llega mi "room mate" algo cansado de trabajar, y se dirige a mi en el preciso momento en que mi conciencia se arrellanaba en la consideracion de un día que no se terminaba mas.
-Uf! Ya son las 20h20?? Siento que el día se me paso volando.
Y ante esa presunta queja manifestada al influjo de su activa participacion en la calesita de la vida, se me abrieron en la mente una suerte de imagenes inherentes a la consecución de mis últimos días, tan similares entre si, que no se los distinguía. Así no supe cuantas horas había dedicado a tocar la guitarra, a solazarme en la contemplacion del techo cual si fuere un aleph, punto universal en cuya superficie se concentran todas las cosas del universo mismo en todas sus configuraciones posibles, ni cuando habria sido mi ultima ducha, mi ultima búsqueda de empleo o mi ultima charla con un ser querido.

No puedo caminar, mucho menos correr. Dentro de un tiempo volveré a ser capaz de hacerlo. Levantar a una chica entre mis brazos, treparme a un árbol, correr un autobús. Parecen cosas simples, y sin embargo pueden simbolizar y contener tanto.
Desde mi estancamiento y mi penumbra, he logrado detener el tiempo, para bien o para mal. Quiero arrancarme de el, no sin cierto temor de retomar un curso veloz y desinteresado del que quizás no pueda volver.

A algunas llamas nos gusta pastar.