jueves, 24 de noviembre de 2011

HISTORIA FOGOSA


Vamos a suponer una historia. Y no vayan a tomarme en serio. Les digo que esto nunca ocurrió en absoluto.
Mi hermana nunca se fue de viaje dejandome la comida que le sobraba en el freezer. Jamas se le hubiera ocurrido separarse de aquella masa prefabricada para rollitos primavera.

La verosimilitud de pretender que esta masa de rollitos estuvo estacionada en el freezer de mi departamente durante meses, es ridicula.

Menos aun tienen que creerme si les digo que hace semanas que no me queda nada en la heladera para comer y vengo improvisando las recetas mas insolitas y descolocadas. No es mi estilo.

Si el pan se acabara, una persona como yo, en su sano juicio no pensaria en buscar otras alternativas donde untar mi mermelada.

En el remoto caso en que lo antementado ocurriera, este algo no seria ni por asomo las hojas de masa para rollitos primavera, hace tiempo abandonadas.

Y ya que nos divertimos con la negativa, porque no reirse tambien del absurdo de pensar que, en tal caso, esa masa para rollitos primavera terminaria en la tostadora. Y con ella una llamarada altisima. Fuego rojo.
En el mismo bochornoso de impensable escenario, figurense a una llama polar corriendo con una toalla en la mano, desconectando la tostadora, tirandola al piso y extinguiendo el fuego a toallasos.

Vuestra creatividad ha llegado lejos a esta altura de la historia hipotetica. No les costara trabajo entonces imaginar al mozo del restaurant de abajo subiendo a preguntar si debe hacer evacuar a sus clientes o no ante el ruido intermitente de una alarma de fuego. A todos los vecinos salidos a la puerta, al nunca llegado camion de bomberos.
A los inimaginables muchachos con cascos y hachas sonando a mi puerta.

Aunque esto hubiera pasado, los bomberos me hubieran dicho que no me preocupe, que mas aya de mi orgullo y su perdida de tiempo, no habrían consecuencias de ningún tipo. Me habrían pedido abrir las ventanas y prender los extractores para que la alarma no se activara denuevo y se hubieran ido riendose.

Nada de esto importa, porque esta historia nunca ocurrio.

martes, 8 de noviembre de 2011

Mis patas de llama rosan el pasto y un miedo de nieve me aguarda de aqui hasta diciembre. Venimos estirando el invierno con esperanzas vanas de que no termine por llegar. La temperatura termina siendo lo de menos; Siempre va a ser una cuestión de contraste. Aquel primer frio de octubre solamente baja a -3 grados y sin embargo se siente mucho mas fuerte que aquel del pleno mes de febrero, en que la sangre aprende a congelarse a -25.
Siempre va a ser una cuestión de contraste. En general me noto en una situación de riesgo, solamente tras haber estado comodo durante mucho tiempo.

Y a los saltos voy de un colectivo a otro, de un negocio a otro, de una entrevista de trabajo a otra. hasta encasillarme en otra postura comoda desde la cual juzgar con mi caleidoscopio.
Mis tendencias me las aprendo de memoria y sin embargo siempre algo vuelve en la repetición de lo cotidiano.
La hora mas sombria de la que hablaba el amigo Frederich, en contacto con lo mas podrido de uno mismo. Algo de eso siempre queda, pero de alguna manera terminamos mudandonos a una casona mas grande, para que los gritos de esa sombra tengan privacidad en su propio cuarto, donde se van ahogando y a veces salgan a caso a respirar.
Algunas cosas nunca tienen cierre y pueden ser un motor energico de la mas sutil experiencia artistica que nuestra banalidad nos permita.

Estoy ahora en clase de teoria de la personalidad. Me están hartando con la gama de categorias en que un organismo puede llegar a funcionar mal. Siempre el contraste entra en juego y es que aun al ser disfuncional, un organismo puede actualizarse en sus vicios y encontrar un camino sano, si, aunque fuera de contexto.

Como la imagen de las topper importadas de Argentina, gastandose contra una ruta de autos zumbantes, una gran mochila en la espalda, montañas, volcanes y lagos nevados sumados a una promesa de arroz con atún que se extiende a los próximos 200 km, si se tiene suerte. Si un auto se detiene.

El confort de una clase barata de psicologia me devuelve a la realidad. A la idea de mal funcionamiento, de crisis de identidad, de promesas y proyectos a futuro, de deber culpogeno. Me digo que soy mas que mi rutina, soy mas que mi sombra y esa voz sombria ahogada en otra habitacion de la casona, me imagino mis uñas gastandose contra la guitarra unica y como el correr del tiempo hace que todo duela menos y asi muera un poco mas? Na, muy fatalista. Hace falta un cambio de actitud. Las contingencias duelen menos, y punto.

El arroz con atún, las montañas, el árbol y la mujer...se me complica pensar en otras cosas ultimamente. Cuestion de contraste?