Estos dias que pasaron fueron por demas maravillosos. Primeramente se me fue la paranoia del primermundista recien llegado y fui inducido lisa y llanamente al influjo de un re-acostumbramiento al lugar donde me toco nacer. Anteponia antes a mi parcimonioso discurrir, la tranquilidad de saber que nada nunca hiba a pasarme, y es justamente conscientizando la inminencia de un peligro que uno termina por quedarse tranquilo. O al menos tan tranquilo como puede estarse, si se considera que, aun no estando en paises mas jodidos, seguimos sin recomendar ciertas tranquilidades a la hora de preservar nuestra seguridad, a saber: no cruzar sin mirar, no salir de noche solo y caminar por areas reconditas,no prestar atencion al grado de mantenimiento de los edificios del barrio para asi saber si se trata de un lugar "de mierda" del que hay que salir lo antes posible para que "no te violen", etc. Otras cosas como no contar el vuelto del kiosko, no saludar al chofer del bondi, bancarte la cara de culo de la gente extraña y demas, subyacen a la categoria de lo bancable.
Todo fue cobrando cierto aire de agresividad, y debo admitir que, en muchos de los casos, esta tendencia supo llenar mas mi espiritu aventurero que muchas de las tendencias propias del norte. Voy ahora a lo concreto. Se dio un escenario a las puertas del shopping Dot un viernes 1ero de enero del 2010 en que una extensa linea de gente se disponia a entrar, parada desde hacia una hora, lo que no dejaba claro si lo que querian era ver la pelicula, o escaparse lo antes posible de "una calor de puta madre" que ya empapaba de sudor sus "chetisimos" atavios y resultando en mi, otra de las victimas, un lastimoso cuestionamiento "para que carajo me bañe??"
El calor los mataba,aunque para mi, oscilaba entre matarme y renacerme. Literalmente, dado el contraste del clima que acostumbramos en el norte, la intemperie bonaerense se asemeja a la impresion de estar bajo un inmenso secador de pelo (con aire caliente). Me vi forzado a denotar semejante contraste, y comentandoselo a mis amigos, concluimos que probablemente fuera mas deseable un clima de -30 grados, en que se tiene la opcion de tener frio (al desabrigarse) o de tener calor (abrigandose). En pleno verano, quedar hecho una sopa es la unica opcion.
La cuestion es que veniamos esperando desde hacia un rato, cuando un "cheto refugiado" con una cabellera ostensiblemente ofensiva al buen sentido de la estetica, reservado en sus maneras aunque altanero en su discurrir, principia una charla con el guardia de la entrada a efectos de colarse. Un pelado bien vestido, justo atras nuestro, es decir, ocupando el tercer lugar en la fila de una cuadra, le grita con voz de megafono "flaco, tenes que hacer la cola".
-"esta bien, tengo entradas reservadas?"Respondio el otro, como parandose en la cima del universo, clavando una bandera y reclamando este espacio CHETOLANDIA.
El pelado lo arranco de su fantasia una vez mas "flaco, la cola la haces igual"
Yo me reia como tratandose de una comedia, recordando como en el norte la gente respeta tanto el espacio personal y los turnos al punto de que nadie jamas se cola. Y cuando lo hacen, impera la cobardia de no faltarle el respeto a nadie. Esto desemboca en escenas como la siguiente: Una familia distraida se mete adelante de una linea de dos cuadras de espera, nadie les dice nada. Alguien se tira un pedo en un ascensor, nadie replica "hijo de puta te re cagaste estamos en un lugar cerrado", un semaforo se traba en rojo, se quedan sin arrancar, casi diria hasta que alguien venga a arreglarlo. Y otro ejemplo culminante, mis piernas y las de un amigo cada uno tendido a lo largo de las butacas del fondo de un Omnibus larga distancia, bloqueando el acceso al baño. Nos despertamos por propia cuenta ante una fila de gente que queria ir al baño, pero preferia mearse ensima antes de corrernos o pedirnos que los dejasemos pasar.
El cheto se dio por entendido, aunque en vez de irse para el fondo, trato de inmiscuirse en otras secciones, a ver si tenia mejor suerte.
Tiempo despues, ante otra negativa de acceso por parte del guardia, contento del otro lado del vidrio con su aire acondicionado, hizo aparicion otro individuo de remera roja, quien transgrediendo la fila, con el mayor descaro y disimulo, se instalo delante nuestro en una entrada paralela, a ver si podia entrar antes, profiriendo como quien no quiere la cosa un "esta cola se genero como muy espontaneamente"., a lo que el pelado justiciero detras nuestro, respondio ya encolerizado "CHE, espontaneo!!, andate para atras!!"
Ya entrando al shopping, la camada de los que encabezabamos la fila, nos aventuramos al ascensor de accseso al hoyts a toda velocidad. Eramos unos 7. Mis tres amigos, una pareja, el pelado justiciero y yo. No se cerraba aun la puerta del ascensor, cuando otra camada de gente se metio a ultimo momento. El tablero indicaba claramente "sobrecarga", pero el pelado justiciero se encargo de que todos se enteraran con su voz de megafono. "CHEE LOCO BAJENSE QUE HAY SOBREPESO!!!". Nadie hacia caso. Todos se hacian los boludos, hasta que amagando un empujon y dada la presion de la circunstancia, la otra camada termino por bajarse precedida de un ultimo pretencioso frustrado que se quedo mirando el interior del ascensor. Antes de que las puertas se empezaran a cerrar, el novio de la pareja miro al frustrado desde el fondo y exclamo "te re cabio!!". Seguido de nuestras carcajadas y de las puertas cerrandose. Fue como renacer.
(por cierto, vayan a ver Avatar, el final es predecible, pero la idea es buenisima y los efectos se van al carajo de buenos)
Y siguiendo esta tendencia, los vocinazos de los autos. Suenan ante cualquier estupidez. Antes creia que era por algo. Al llegar del aeropuerto, nos quedamos de clavo en un embotellamiento ante la barrera de la estacion Liniers. Para cuando el semaforo de la interseccion Av. Rivadavia dio amarillo ya teniamos hace rato una tropilla de autos, esquivandonos o frenandonos a centimetros tratando de avanzar y, cuando no?? tocando vocina, acaso calculaba yo, para canalizar su frustracion. Que otra utilidad?? Tocan vocina como si con eso los autos se convirtieran en helicopteros.
Estas cruzando la calle con senda peatonal y semaforo a tu favor, y te tocan vocina. Estan frenados en un semaforo, y se tocan vocina entre ellos.
Para maniobrar lo entiendo perfectamente. Para vivir en el norte, soy de los que mas tocan vocina. Acaso porque vengo de alla.
Me encanta la velocidad, aunque tambien me encanta conservar mi registro de conducir. Por eso lo disfrute a pleno cuando el taxista me llevaba por la ciudad de Buenos Aires a una velocidad no menor a 110 km/hora. Si señor. Un taxista. Me sentia en rapido y furioso, esquivabamos los otros autos, los peatones, los tachos de basura, como si fueran simples conitos de practica. Sigsageabamos y, por supuesto, tocabamos vocina a todo lo que no se corriera del paso. Objeto, animal, o persona.
Concretando la salida, decidimos tomarnos con mi amigo una Stella Artois en la terraza de su casa, empanadas, guitarra y oscuridad mediante. Se me ocurre preguntar en un kiosko si no tienen. El kioskero esputa un QUE??. NO un "que??" con desgano, no un "que??" presa del cansancio, ni siquiera simplemente un "que??" llevado por el hastio, sino un QUE?? dotado de un sentido tan repugnante que da a entender el siguiente mensaje:"Lo que yo tenga o no, no es de tu incumbencia, andate a la mierda, sos patetico por siquiera dirigirme la palabra"
Crueldad, mala onda respondida con mala onda. Y esporadicamente, aparece gente maravillosa, desplegando felicidad, buena disposicion. Te miran a los ojos y proclaman energicamente "Gracias, flaco, que tengas un buen dia". Librerias, galerias, con gente apasionada que te aborda en conversaciones de lo mas espontaneas.... Buenos Aires te caga a patadas en el culo y te abraza en simultaneo.
Amo esta ciudad, a veces me pregunto porque me fui. No mentira. Lo se perfectamente. Muchos me dicen, una cosa no quita la otra. Tu experiencia nordica no se intercambia con la de aca. Pero si, a veces resulta tan convergente, tan controversial, tan pero tan antagonica la concepcion de uno y de otro, que la dualidad es insoportable.
No puedo vivir ambas realidades. Estando aca o alla, los inmigrantes nos la pasamos riendonos del contraste. Y los locales de uno y otro lado nos corrigen, nos incitan a estar inmersos en una u otra, simplemente llevados por sus costumbres. Pero nosotros no estamos en ningun lado. Transitamos por el medio de un heter cultural infranqueable y la actitud a tomar es a veces indeterminable.
sábado, 2 de enero de 2010
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)