Esta semana que pasó (y con esto, gozo de los completísimos acentos de mi teclado hispano), adelanté todos los examenes y trabajos finales que me quedaban este cuatrimestre. Muy comprensivos, los profesores me acordaron entrevistas particulares con tal fin y no sin algo de desgano.
Mientras escribo, se escuchan explosiones provenientes de la esquina de esta casa. Sigo convencido de que se trata de fuegos artificiales con motivo de las fiestas que ya van asomando sus narices.
Hace ya un año que planeabamos este viaje. Ese año incluido en una espera de 3 años y 4 meses en que estuve viviendo en el polo. La verdadera planificacion, diria yo, tuvo lugar desde el primer momento en que dejamos el pais. Cabe destacar la dualidad de alguien que opta entre dos opciones; quedarse o irse, y sucumbe a la idea de una mientras ejectua la otra.
Me tomaba un avion a Canada, mientras imaginaba el avion de regreso, me despedia, imaginando un reencuentro, revoleaba pelotazos de nieve mientras sentia todavia latente un sol quemante, y mejoraba mi frances ante una radio de difusion quebecois, mientras evocaba el disfrute de "la venganza sera terrible" de Alejandro Dolina.
Las realidades se contradicen, y al influjo de una naturaleza que nos quiere curiosos, indagamos a veces en todas sus configuraciones posibles.
En uno de mis examenes finales me tuve que aprender a los apurones un par de conceptos Heideggereanos de esos que no usas y te quedan en el marulo un tiempo. Resumido burdamente, uno "es en el mundo" y en virtud de un "proyecto de ser". Basicamente, no se puede SER sin tener al menos una perspectiva contextual de DONDE SOS y HACIA DONDE SOS. Me dejo pensando que, con ese criterio, ante una vision tan variable con respecto a lo antementado y no teniendo una puta idea de hacia donde voy...quizas yo no sea un carajo para Heidegger.
Sin irnos por las ramas, se hablaba de preocupacion. Pre-ocupacion. La entrevista de trabajo es el mes que viene. Te ocupas ahora, te haces la cabeza, imaginas los ojos vigilantes del jefe, etc etc.
Yo de vez en cuando necesito controlar mi entorno. Entonces me anticipo. Otra vez una dualidad. No veo la hora de que la vida me traiga sorpresas, pero ante el menor caracter de incertidumbre, necesito preveer todo lo que me va a pasar.
Todo esto para decir que,en el bocho, hice todo lo posible para que al llegar a Argentina, nada me sorprendiera.
A decir verdad, lo tenia todo bastante conceptualizado. Claro que la percepcion nos engaña seguido, la muy guacha. No me esperaba encontrarme los mismos olores; vi la intemperie argentina a las puertas del aeropuerto y senti que hubiera podido reconocerla sin saber donde estaba, sin mirar.
Mis amistades, ganaron algunos rasgos, perdieron otros, y el silencio cundia entre esos cuatro y yo. Tremendo vinculo estrecho nos unia, y un abismo de cambios nos separaba. Otra dualidad. Un extraño conocido. Lo escuche hace tiempo ese término. Me lo habian advertido. No le di pelota, pero ahora si.
Un dia nos tomamos el colectivo 5 y fuimos a ver a Alejandro Dolina. Se me dio por preguntarle al artista, ¿cuan en serio se tomaba el, su idea de que no hay regreso posible, pues siempre nos morimos y renacemos con el correr del tiempo?. Lleno de condescendencia, dirigio al publico una mirada vaga y dijo "Quizas no sea tan tragico y alguna vez regresemos, de alguna forma..."
Gracias por todo chicos...
miércoles, 23 de diciembre de 2009
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